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Imparten clases de cocina para mejorar la nutrición de habitantes de Wimauma

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Wimauma cooking class

Velia Huitron, health promoter and cooking instructor

Jilue Johnson prepares vegetarian tacos

Eating healthy in Wimauma

Zulema Uscanga and Vella Huitron taste vegetarian tacos

Reyna Barragan eats and feeds her family healthy food options.


One of Reyna's favorite new recipes is vegetable meatballs.

Cuando Edith Cervantes inició las clases de cocina en Wimauma, la idea de comerse unos tacos con hojas de lechuga en vez de tortillas le hubiera parecido inconcebible. Pero después de un mes entrenándose en cómo cocinar y comer más saludable, Cervantes está dejando a un lado, poco a poco, sus prácticas culinarias en donde el aceite y la grasa abundan para guisar los tacos de carne o pollo que por años prefirió desde su natal estado de Guerrero en México.

“Estoy aprendiendo sobre la importancia de comer bien para bajar el colesterol y estar más sana”, comentó Cervantes de 55 años. “Estoy aprendiendo poco a poco y así les enseño también a mis cuatro hijos”, dijo.

Cervantes es parte de un grupo 12 mujeres al que Hispanic Services Council (HSC) instruye sobre prácticas culinarias para mejorar la nutrición y contribuir a disminuir la ola de obesidad y otras enfermedades como diabetes que afectan a la población de Wimauma.

El curso de cocina y nutrición es parte de una iniciativa integral para atacar la necesidad de mejorar la alimentación de las familias de Wimauma, dijo Rosy Bailey, directora interina del proyecto Puentes de Salud/Bridges of Health de HSC.

De acuerdo a los resultados de la encuesta ejecutada por Puentes de Salud publicada en el reporte comunitario Voces de Wimauma en el 2014, de un total de 54 residentes encuestados, el 16 por ciento reportaron sufrir de obesidad crónica y un 13 por ciento de diabetes.

El estudio realizado con la asistencia de la Universidad del Sur de la Florida (USF) arrojó entre sus resultados la necesidad imperante de educación nutricional en Wimauma.

“Las clases son parte de un programa Taste it (Pruébalo) en donde se expone a los participantes a comidas y técnicas nuevas, nuevos granos, nuevas combinaciones de vegetales”, explicó Zulema Uscanga, administradora del programa de HSC. El programa Taste It se lleva a cabo en conjunto con la misión Beth-El uno de los martes del mes, en que se distribuye los alimentos de la alacena entre la gente que califica para la asistencia.

“Un día antes de la distribución de alimentos revisamos el contenido de las bolsas de comida y en base a eso cocinamos una receta, ofrecemos muestras para que la gente pruebe la comida y luego se les da una receta para que puedan utilizar al máximo todos los ingredientes incluidos en la dotación de alimentos”, comentó Uscanga y agregó que Taste It se lleva a cabo una vez al mes.
 
Las clases de cocina se sumaron al programa durante los dos últimos meses con resultados notables, comentó Uscanga.

“Las herramientas y el conocimiento que les damos aquí, las señoras lo replican en casa y con ello el impacto de las clases en las familias es más grande, las mamás cocinan y las familias comen saludable”, comento´ Uscanga quien estudio una maestría en salud pública con enfoque en nutrición y aculturación en poblaciones latinas especialmente mexicanas.

Jilue Johnson, de 43 años, también está feliz con sus nuevos conocimientos sobre nutrición y cocina. “Yo no sabía lo que se podía hacer con los garbanzos. Ahora, yo misma hago mi propio humus o paté de garbanzos”, comentó.

Nuria Leyva, de 73 años y originaria de Cuba, comentó que está aprendiendo y adoptando los nuevos conocimientos poco a poco.

“En Cuba no se utiliza este estilo de cocina, pero yo lo estoy adoptando, ya no preparo tanto comida frita y uso muy poco el aceite, he incorporado muchos vegetales a mi dieta y a mis tres hijos también les está gustando el cambio”, comentó.

Elba De Méndez, venezolana de 80 años, y su hija Shenay Mendez de 39 años, también toman las clases de arte culinario y aunque ya conocían muchos de los ingredientes que se utilizan en las recetas, no conocían las combinaciones de granos y verduras.

Velia Huitron, de 52 años, es una de las promotoras de salud e instructoras de la clase de cocina. “Se les comparten conocimientos sobre la importancia de una dieta balanceada con proteínas, carbohidratos; con verduras, carnes asadas o al vapor, además de maneras fáciles de preparar la comida”, comentó Huitron.

Pero el programa de educación nutricional no para en la clase de cocina y los conocimientos sobre la importancia de una dieta balanceada. También se les enseña a leer las etiquetas e identificar si los niveles de sodio o grasas en los ingredientes o comidas son los recomendables. “Les decimos de la importancia de comprar las porciones de carne sin exceso de grasa y a verificar el contenido de sodio cuando compramos carnes frías”, enfatizó Huitron.

“También les enseñamos a como comprar inteligentemente y con un presupuesto bajo”, dijo Uscanga al tiempo de explicar que el programa Comprando Rico y Sano también es parte del proyecto general de nutrición que implica salir al supermercado con las 10 o 12 familias participantes y entrenarlos a como, con cinco dólares, pueden crear un menú saludable para una comida.
 
Bailey, quien regularmente imparte las clases de cocina, subrayó el hecho de que aun cuando se está avanzando en la educación nutricional, hay factores que no ayudan a marcar un avance más decidido, por ejemplo el hecho en Wimauma de que no hay muchas opciones para comprar comida saludable y en las tiendas de conveniencia las frutas y verduras son más caras.

Uscanga está de acuerdo. Cuando las amas de casa avanzan con conocimientos de cocina y nutrición, hay otros aspectos como las limitaciones de transporte público, y no les queda opción más que comprar en la tienda de la esquina en donde las opciones de comida saludable también son limitadas y como son más caras, prefieren comprar algo rápido y una soda.

Aunado a esos retos, se suma el aspecto cultural, comportamientos y creencias que aprendimos desde el hogar y que con dificultad se pueden cambiar. “Pero aquí les estamos dando aplicaciones de la vida real, con los ingredientes, los insumos para cocinar, luego se cocina y después se hacen las degustaciones de comida. Las madres de familia saben que van a dar de comer a sus hijos algo saludable y delicioso”, dijo Uscanga.

La estrategia de que los participantes del programa prueben la comida es muy importante, explicó, porque ayudan “a que no tengan miedo de gastar dinero en algo nuevo, porque una familia no es muy dada a gastar su dinero si nunca ha probado algo y no sabe si le va a gustar”, acotó Uscanga.

Por lo tanto, Reyna Barragán, de 46 años, y una de las promotoras de salud hace todo lo posible por enseñar a la comunidad de Wimauma la importancia de comer saludable y vencer sus miedos. Ella misma lo sabe por experiencia.

“Pesaba 180 libras. En la casa comíamos muy mal, y hasta que yo misma me eduqué en nutrición y salud, supe la importancia de comer bien, ahora peso 140 libras. Quiero que mi testimonio le sirva a la gente como incentivo para saber que si se puede”, comentó.

“En mi casa ya no hay más pizza, ni soda. Los cambié por porciones saludables de proteínas, vegetales y frutas. También le bajé a la sal”, puntualizó Barragán.

Para Barragán, cambiar sus hábitos alimenticios, los de sus seis hijos y seis nietos se ha convertido en una misión constante que por las mañanas extiende a las familias de la comunidad de Wimauma con sus charlas sobre nutrición en el parque Bethune a las 8:30 de la mañana.

“Tenemos que hacer un esfuerzo por bajar el índice de obesidad entre nuestra gente”, enfatizó.

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Imelda Dutton is a Project Editor and writer for 83 Degrees Media in the Tampa Bay region of Florida.
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